Estos son los fundamentos bíblicos sobre los que se sostiene todo lo que creemos, enseñamos y practicamos como iglesia.
Creemos en la inspiración verbal de la Biblia.
2 Timoteo 3:16, 2 Pedro 1:21
Creemos en un Dios existiendo eternamente en tres personas, a saber: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
1 Timoteo 2:5, Judas 25
Creemos que Jesucristo es el Unigénito del Padre, concebido del Espíritu Santo y nacido de la Virgen María. Que fue crucificado, sepultado y resucitado de entre los muertos, que ascendió a los cielos y está hoy a la diestra del Padre como intercesor.
Romanos 8:3, Gálatas 4:4
Que todos han pecado y están destituidos de la gloria de Dios; y que el arrepentimiento es ordenado por Dios a todos, y es necesario para el perdón de los pecados.
Romanos 3:23
Que la justificación, la regeneración y el nuevo nacimiento se efectúan por la fe en la sangre de Jesucristo.
Romanos 5:1, 11
Creemos en la santificación, subsiguiente al nuevo nacimiento, por la fe en la sangre de Jesucristo, por medio de la Palabra de Dios y por el Espíritu Santo.
Romanos 6:19, 22
Que la santidad es la norma de vida, de Dios para su pueblo.
1 Pedro 1:15, 16
Creemos en el bautismo en el Espíritu Santo, subsiguiente a un corazón limpio.
Hechos 2:1, 4
Creemos en el hablar en lenguas otras, como el Espíritu Santo dirija a la persona, y esto es la evidencia inicial del bautismo con el Espíritu Santo.
Hechos 2:4, Hechos 10:46, Hechos 19:6
Creemos en el bautismo en agua, por inmersión, y en que todos los que se arrepientan deben ser bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Mateo 28:19, Marcos 16:16
Creemos que la sanidad divina es provista para todos en la expiación.
Salmos 103:3, Isaías 53:5
Creemos en la Cena del Señor y lavatorio de pies de los santos.
1 Corintios 11:23, Juan 13:1, 20
Creemos en la premilenial segunda venida de Jesús: primero, para resucitar a los justos muertos y arrebatar a los santos vivos hacia él, en el aire; segundo, para reinar en la tierra mil años.
1 Tesalonicenses 4:13, 18
Creemos en la resurrección corporal; vida eterna para los santos y castigo eterno para los inicuos.
Daniel 12:2, Juan 5:28, 29